Se dice que es el lugar donde se aprecia la comunión espiritual con la naturaleza de la cosmovisión maya.

Una leyenda cuenta que como era sagrada, la laguna se molestó porque en ella se bañaban y lavaban sus ropas los habitantes de la región. La laguna decidió irse y los lugareños se quedaron sin agua. Luego de mucho tiempo de plegarias, los habitantes recibieron el aviso que la laguna regresaría a la comunidad, pero lo haría escondida en el corazón del volcán. Un trueno fue la señal de que la laguna había vuelto, de ahí se deriva su nombre Chicabal, que significa “donde truena antes de llover”.

Cuarenta días después de la Semana Santa, cientos de visitantes visitan la laguna para pedir por un invierno abundante para las cosechas. Para visitarla, emprende el camino hacia Chicabal desde la carretera que conduce a Colomba Costa Cuca. En el kilómetro 147 encontrarás el caserío Toj Mech donde podrás dejar tu automóvil. Allí inicia el ascenso de tres kilómetros hasta Laguna Seca, donde antes se encontraba la laguna. Desde allí puedes llegar al mirador o bajar a la laguna. Para llegar al mirador debes caminar kilómetro y medio y a la laguna te llevan más de 500 gradas. Se recomienda iniciar el recorrido muy temprano por la mañana para aprovechar la vista, la cual se cubre de una espesa niebla por la tarde.

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